En los años 50 del siglo XIX, los hermanos Wilhelm y Heinrich Seibert se encontraban trabajando en la famosa empresa de microscopios de Carl Kellner. Junto a ellos estaba también Ernst Gundlach, quien en 1859 fundó su propio taller y se llevó consigo a los hermanos Seiberts. La mala gestión financiera de Gundlach llevó al negocio a la quiebra; él se marchó a Inglaterra en 1860, de donde regresó en 1865 para comenzar una nueva empresa en Berlín. Los Seibert volvieron a trabajar con él, pero en 1872 los problemas financieros se repitieron. Junto con Georg Krafft, los hermanos compraron el negocio. Gundlach se había comprometido a no volver a fundar una empresa en Alemania, por lo que emigró a los Estados Unidos. Entre tanto, los Seibert y Krafft se instalaron en Wetlzar; la empresa fue conocida como Seiberts y Krafft hasta 1884, y como W. y H. Seibert hasta 1925. Tras la muerte de Otto Seibert, Leitz Wetlzar adquirió el negocio.