Josep Anton Viader Payrachs (1756-1816)

Del matrimonio entre Josep Viader Arbill y Julita Payrachs, nace Josep Anton Viader Payrachs el 22 de octubre de 1756 en Santa Coloma de Farners, Girona.
Estudió medicina en la histórica Universidad de Cervera donde se licenció en 1780. Interesante, imaginar el viaje desde su casa natal hasta la citada universidad. Cuatro años mas tarde, en 1784, se instaló en Girona en la calle Nou del Teatre para trabajar en el Hospital General de Santa Catalina, de esta ciudad.
En 1785 fue nombrado socio de la Academia Médico-Práctica de Barcelona e Inspector General de Epidemias para el Corregimiento de Gerona. Este mismo año publicó el libro Discurso medico-moral de la información del feto por el alma desde su concepción y administración de su bautismo, el cual fue editado por la imprenta de Narciso Oliva en Girona. La obra pone en evidencia su catolicismo y, según muchos expertos, la influencia del benedictino Fray Gerónimo Feijoo. Obra escrita con gran aportación de datos anatómicos y una extensa bibliografía que sorprende por como conseguirla en aquellas épocas. Se sumerge en un terreno muy complejo defendiendo la causa de administrar el sacramento del bautismo no solo a los recién nacidos sino también a los nacidos con deformaciones, minusvalías, etc. por ser también hijos de Dios. De esta particular obra se guarda un ejemplar en la Biblioteca Viader.

En 1786 ocupaba los cargos de Primer médico del Hospital General de la ciudad y de su Corregimiento y de la Real Casa de Hospicio y Misericordia.
En el año 1787 se casó con Francesca Coll, hija de un comerciante de Camprodón la cual murió poco tiempo después. Cuatro años mas tarde, el 14 de febrero de 1791, se casó de nuevo, esta vez con Maria Eudalda Seguí Sastre, hija de un abogado de Ripoll. Fruto de este matrimonio nacieron Salvador en 1792, Josep en 1795, Narcís en 1801 y Eudalda, de la cual no tenemos referencias sobre su fecha de nacimiento. Salvador siguió la tradición del linaje y se licenció en medicina en 1814. Se doctoró posteriormente en la universidad de Montpellier. Su tesis doctoral trató sobre un tema muy avanzado en la época: De l’influence des climats sur l’homme.
Narcís se inclinó hacia el estudio de Farmacia, y con él se inició una nueva rama de las ciencias de la salud en el linaje.
En 1791 consta como “soci intim” de la Real Academia de Medicina de Barcelona.
Era médico militar y en el año 1794 publicó en formato de libro el compendio de dos informes (1793 y 1794) que redactó y envió a D. Mariano Martinez de Galinsoga, Protomédico General de los Reales Ejércitos, con referencia a la situación higiénica de los enfermos militares ingresados en Girona y de la posible incidencia sobre el resto de habitantes de la ciudad. Este libro, Reflexiones sobre las enfermedades que afligen las tropas del Real Ejército del Rosellón, fue publicado por la imprenta Antonio Oliva, en Girona. Informe de importante valor médico por cuanto en él intentaba explicar la etiología de las enfermedades, su propagación y los medios de curación. Por sus escritos queda manifiesto el desconocimiento que había en la época de los microorganismos causantes de tantísimas enfermedades. Al parecer en este siglo, tampoco se conocían los mecanismos de contagio y Viader Payrachs apuntó la diferencia entre las enfermedades contagiosas y las que no lo son. Definió el contagio por vía humoral, halitosa y la inoculación. Cita la presencia de un “Principio séptico disperso por la atmósfera” y añade: “…pero es difícil averiguar cual sea aquel principio séptico que induce la enfermedad. Los médicos más exercitados han confesado en esta parte, su ignorancia”.
Explica los remedios que utilizaba y decía que no era necesario atajar la fiebre cuando se producía, dado que “la fiebre es un empeño de la Naturaleza para sacudir la causa morbosa”. Lo fundamental era “arrojar todo lo perjudicial mediante sudor, orina, vómitos, expectoración», etc. es decir, se remitía a las propuestas formuladas por Hipocrates que todavía eran vigentes después de 22 siglos!!
Explicados sus remedios a base de oximiel (agua, miel y vinagre), quina, alcanfor, almizcle, antimonio, opio, vejigatorios, sanguijuelas (solo en casos extremos) y otros, sentenciaba: “Los he curado siempre que he sido llamado a tiempo, que la causa morbosa no haya sido absolutamente superior a las fuerzas de la Naturaleza y que no hayan acontecido otras faltas”.
A falta de conocer los antibióticos, utilizaban los antipútridos, básicamente, ajenjo, vinagre y quina.
Recomendó a Martinez de Galinsoga, el establecimiento de una imprescindible red hospitalaria para atender a los enfermos y heridos lo antes posible, pues durante el transporte al hospital de Girona muchos fallecían. También, que no se utilizaran los mismos carros que habían transportado enfermos hasta el hospital para después devolver al campo de batalla a los curados, pues frecuentemente volvían a enfermar. En aquella época no se practicaba la desinfección y sorprendentemente ni siquiera era obligado que los cirujanos se lavaran las manos antes de practicar una intervención. No fue hasta finales del XIX en que Lister (1827-1912) inició la desinfección de suelos de quirófanos y del instrumental, con fenol.

También este año, publica Dissertatio medico-legalis supra verum contrahentes, physice, habilitansi modum and matrimonii validate; parochis medicis, chirurgis, theologis, canonistis et iuris civilis professoribus, tum saecularisbus, tum ecleciasticis, utilisima.(44 pag. imprenta Oliva, Girona).
Cuatro años mas tarde, en 1798, juntamente con otro médico, de nombre  Gelabert, redactó un informe sobre el estado de unas partidas de trigo y del control sobre la venta de ropa usada, con el objeto de evitar la propagación de enfermedades y establecer una defensa sanitaria para impedir que se produjeran contagios debido al comercio costero de la época.
En 1802 era Protomédico del Corregimiento de Gerona y Figueras y pronunció en la Academia Médico-Pràctica de Barcelona, un discurso titulado Reflexiones sobre la hidrofobia y en 1803 publicó el libro La facultad de medicina vindicada editado por la imprenta de Fermín Nicolau, en Girona.
Cinco años mas tarde, en febrero de 1808, tuvo lugar el inicio de los Sitios de Girona como consecuencia de la invasión napoleónica y Josep Anton Viader Payrachs fue nombrado por el mando militar, director del Hospital General de Santa Catalina, de Girona, médico inspector de la Intendencia de la Alta Catalunya e inspector de epidemias del Departamento del Ter.
Viader Payrachs, de ideas progresistas y afrancesado, tenia un gran celo en su profesión y con frecuencia se quejaba a las autoridades porque no cumplían las recomendaciones que le habían sido solicitadas. En este sentido, el 14 y el 16 de abril de 1809 entregó al alcalde dos informes de los cuales transcribimos:
“.…tengo expuesto que no se entierren los cadáveres dentro de las iglesias, y con todo, todos los días se practica lo contrario; tengo expuesto la limpieza de las casas, calles, cuarteles y cárceles y bastaría que V.S. presenciase la hediondez del piso más alto del Hospicio para asegurarse que no se cumple con todas sus partes dicha idea: He propuesto que se hiciese la limpieza de parte de noche, o muy temprano a la madrugada y se efectúa a las 8 y a las 9 de la mañana”.

Esta desesperada situación lo llevó al desánimo y consecuentemente a
colaborar posteriormente con los franceses para frenar la elevada pérdida de vidas humanas.
A principios de siglo la población de Girona sufría una gran miseria que tuvo como consecuencias el hambre y la proliferación de enfermedades. Según relata Viader Payrachs, diarrea, sarna, disentería, parasitosis, vermes intestinales, fiebres, viruela, etc. Por este motivo, junto con el doctor Nieto Samaniego, en el año 1809 informó al ayuntamiento, en el mes de octubre, sobre la necesidad de adoptar como alimento la carne de caballo. En noviembre, a poco tiempo de la capitulación de la ciudad, le informaron del grave estado de salud del general Mariano Álvarez de Castro quien falleció en enero de 1810 en el castillo de Figueras, al parecer por un supuesto envenenamiento.
En el año 1810, después de la rendición y siendo Girona ciudad conquistada, publicó  otro libro titulado Memoria sobre las enfermedades que han afligido a los moradores y guarnición de esta plaza de Gerona y demás pueblos de su departamento: desde junio de 1808 hasta últimos de febrero de 1810, editado por la imprenta de Vicente Oliva en Girona (40 pag. 4º). Este libro lo dedicó al general Augereau quien consiguió rendir la ciudad de Girona. El 13 de marzo de 1811 se creó la Comissió de Salut formada por tres miembros y un secretario, bajo su presidencia. Completaban la comisión el doctor Viñas, maestro en cirugía, y el farmacéutico Rosés.
Fue en estos años, concretamente en 1796 en que el británico Edward Jenner descubrió la vacuna contra la viruela. La primera vacuna que hubo en el mundo gracias a la cual se salvaron millones de europeos.
Napoleón Bonaparte en 1805 ordenó vacunar a las tropas en Francia. Lógicamente, sería a través de los conquistadores que la vacuna llegó a Girona. Formó parte del Comitè de Vacunació que se creó en el año 1813 para difundir la vacuna contra la viruela.
Un año más tarde, en julio de 1814, después de la retirada de los franceses y habiendo conseguido la ciudadanía francesa, lo detuvieron y lo encarcelaron para juzgarlo como afrancesado. No fue hasta marzo de 1815 que no recuperó la libertad pero le confiscaron todos sus bienes y propiedades, los cuales fueron devueltos a su esposa el día 1 de diciembre de 1816.
Publicó también un trabajo de tipo filosófico: Du danger des mots qui exprimen les forces vitales. Dominaba perfectamente cuatro lenguas, hecho muy poco habitual en la época: Catalán, castellano, latín y francés.
Viader Payrachs fue ante todo un médico higienista en una época en que bien poco sabían de microorganismos patógenos. De hecho, el conocimiento de la microbiología se inicia cuando Robert Koch (1843-1910) descubre el bacilo de la tuberculosis en 1882 y el del cólera en 1883 gracias, entre otras cosas, a poder disponer de los primeros microscopios.
Murió en Ripoll (Girona) el 26 de mayo de 1816 donde  vivió los últimos años de su vida en un delicado estado de salud y sin su esposa y sus hijos, los cuales después de la guerra regresaron a Santa Coloma de Farners.
Se considera a Josep Anton Viader Payrachs el paradigma del médico vitalista catalán de la Ilustración y figura en todos los anales de la historia de la medicina española

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