Categoría: Biografías

Narcís Viader Font (1912-1982)

F105. Narcís Viader FontHijo de Narcís Viader Escayola y Eulalia Font Rigol nació en Sant Sadurní, el 16 de mayo de 1912. Se licenció en Farmacia en julio de 1934, a los 22 años, y se colegió con el número 1361. Este mismo año adquirió la farmacia Orriols, situada en el Passeig de Gràcia número 59 (esquina Valencia), de Barcelona, que luego vendió a Martí Lledó en el año 1945.

Durante el periodo de la guerra civil, Narcís trabajó en el laboratorio de la Clínica del doctor Agustí Pedro Pons como  farmacéutico analista, y de 1937 a 1938 en el laboratori del Hospital Militar de Terrassa.

Una falsa denuncia realizada por el Servei d’Investigació Militar (SIM) le obligó a esconderse hasta que decidió escapar a Francia, en fecha 9 de marzo de 1938. A los pocos días, regresó a la zona nacionalista y, por orden del 21 de abril de 1938, fue nombrado tercer farmacéutico y seguidamente fue destinado al Quadre Eventual dels Serveis de Farmàcia de l’Exèrcit del Nord. El día 31 de diciembre ascendió a segundo farmacéutico y el 17 de febrero de 1939 pasó a disposición del Cap de Serveis de Farmàcia de Catalunya. Durante este periodo se crearon, por idea suya, algunos laboratorios de campaña que funcionaron con notable éxito.

Finalizada la guerra civil, una petición de cinco toneladas de Acetanilida (la materia básica para fabricar sulfamidas) a su farmacia, desencadenó su interés y el de su cuñado Josep Oriol Guixà, también farmacéutico. Se trataba de investigar y realizar la fabricación de productos intermedios para obtener las sulfamidas. Era el verano de 1939, precisamente en el momento en que se declaraba la segunda guerra mundial y que todo hacía prever una etapa más o menos larga de autarquía derivada de la dictadura del general F. Franco.

De hecho, el motivo de la petición era para iniciar en el laboratorio de Antoni Esteve Subirana (fundado en 1929), una novedosa medicación quimioterápica, cuando éste ya había introducido en los años 30, el Neo-Spirol, contratipo del Salvarsan (1909) de Ehrlich que se puede decir habían sido los primeros quimioterápicos propuestos para combatir las infecciones luéticas. Hubo después, otros interesados. La Sociedad General de Farmacia y muy especialmente DIF del laboratorio Dr. Andreu, dirigido entonces por los farmacéuticos Amargós y Brosa, compañeros suyos de la facultad, que con gran entusiasmo se dedicaron intensamente a la producción de la amplia gama de sulfamidas, durante 20 años.

La nueva quimioterapia bacteriostática, era de gran eficacia dando solución a muchas enfermedades infecciosas, ya que frenaba la reproducción bacteriana al impedir la necesaria síntesis del ácido fólico que sintetizan las propias  bacterias. Casualmente, Oriol Guixà había podido experimentar con estos medicamentos, como farmacéutico de la Farmacia Militar del Hospital del Salvador, en Zaragoza, donde estaba destinado todavía, al finalizar la guerra civil. El medicamento utilizado con mucho éxito, era el Prontosyl, de Bayer, dado a conocer en 1934 por el patológo-bacteriólogo alemán Gerhard Domagk (premio Nobel de medicina y fisiología en 1939) y facilitado por el ejército alemán a las fuerzas nacionalistas. El Prontosyl era un colorante azoico rojo vivo que respondía a la idea de Ehrlich que los colorantes actuaban sobre los microbios. Pero estudiando el Prontosyl en el Instituto Pasteur de París, por Fourneau y  sus colaboradores, vieron que no era el colorante lo que mataba los microbios sino la parte blanca de la molécula, concretamente, la sulfamida. Dado que este hecho era conocido por Oriol y Narcís, la fabricación catalana empezó obteniendo directamente la sulfamida.

Todo esto ocurría cuando siendo jóvenes de 27 años estaban presionados por el largo estancamiento de tres años de guerra, y tenían naturalmente mucha ilusión para emprender con mucho coraje iniciativas relacionadas con la propia vocación químico-biológica que fueran de utilidad. Así se inició la carrera de obstáculos, imprevistos por su inexperiencia empresarial e industrial en unos tiempos en que no había de nada. Los “Cupos” de materias primas que dicho sea de paso eran de muy mala calidad, la falta de materiales ordinarios y especiales, la dificultad de suministros energéticos de carbón, gas y electricidad, la necesidad de obtener licencias de fabricación, la aprobación de los precios de tasa y un largo etc.

Fundaron la empresa Industrias Químicas Viader y Guixà, en Barcelona, en la calle Montcada número 21, bajos. Era un local interior con graves problemas de ventilación, que había sido una fábrica de conservas. En aquel entonces había allí el almacén de la droguería y el Laboratorio General de Farmacia P. Borrell, propiedad de la familia Vidal-Ribas. Este laboratorio estaba dirigido por otro farmacéutico, compañero de carrera y buen amigo, Ricardo Vidal-Ribas Zaragoza, analista clínico muy reconocido.

Los tres, fueron un trío de peones de investigación farmacéutica, con claras  y definidas vocaciones respecto de las ciencias naturales, la física y la química. En este laboratorio, utilizando frascos de vidrio de 5 L, cristalizadores y estufas de sus instalaciones iniciaron la producción de acetanilida durante los tres primeros meses, mientras preparaban y les autorizaban una instalación industrial más amplia.

Obtenían la acetanilida a partir del aceite de anilina. Llegaron a fabricar 3000 kg al mes. Unos años más tarde, produjeron también Tiourea necesaria para fabricar el Tiazol una sulfamida tiazólica más activa y menos tóxica que se acabó imponiendo. El 1943, Narcís tuvo que dejar la fábrica debido a una intoxicación hepática que sufrió por la manipulación del aceite de anilina.

En el Arxiu Viader se encuentra la memoria con la firma manuscrita de los dos fundadores, sobre el proceso de fabricación de la Acetanilida, escrito a máquina con fecha de diciembre de 1943.

El interés de Narcís por la producción industrial lo llevó a una nueva iniciativa empresarial el 1940, esta vez, con su hermano Antoni, también farmacéutico. Se trataba de la fabricación y comercialización de uno de los primeros cosméticos farmacéuticos de la historia, de utilidad para antes y después del afeitado, denominado Myrapol. Fue el día 9 de junio de 1943, cuando su padre, Narcís Viader Escayola solicitó el Registro de la Propiedad Industrial de la marca. El 15 de junio de aquel mismo año Joan Viladot Cardona, farmacéutico, solicitó al Servicio Nacional de Sanidad la apertura de un laboratorio para preparar especialidades propiedad de Narcís Viader Escayola.

El Myrapol se fabricó en el laboratorio Viladot, en Barcelona, hasta el 27 de junio de 1944, día en que obtuvo la autorización de funcionamiento expedida por la Delegación de Industria de Barcelona para la nueva fábrica de Sant Sadurní. Al inicio, la producción del producto era de unos cincuenta frascos diarios. El frasco se diseñó expresamente para el Myrapol y se patentó en fecha de 23 de mayo de 1945.

En 1942 obtuvo el título de Inspector Farmacéutico Municipal y en 1956 el de Diplomado en Sanidad.

Como analista clínico, ocupó la plaza del ambulatorio de la Seguridad Social de Vilafranca del Penedès desde el primero de julio de 1953 hasta el 3 de junio de 1955. Después lo fue del ambulatorio Anoia, en Martorell, durante el período 2 de mayo de 1977 hasta el 4 de abril de 1981. No obstante, a partir de 1978 la poliartritis reumatoide lo invalidó para a trabajar y fui yo, quien ocupó la plaza por baja del titular.

El 1959 entró a formar parte de la Junta del Col.legi de Farmacèutics de Basrcelona en calidad de vocal de Inspectores Farmacéuticos Municipales o Farmacéuticos Titulares (IFM), siendo presidente, Josep Maymó Figueras. Hasta julio de 1962. Repitió en el cargo en 1965 bajo la presidencia de Ignasi Carol, hasta mayo de 1967. Cabe remarcar que el período de 1959 a 1961 se caracterizó por las secuelas sociopolíticas profesionales consecuencia de la postguerra ya que todavía perduraban las diferencias y se reflejaban con rencor, odio, intemperancia  e incluso, cierta violencia.

Hombre muy culto y siempre atento a su entorno, reaccionó ante una catalanización del topónimo de Sant Sadurní que le parecía absurda tanto desde el punto de vista histórico como lingüístico. De este modo, en 1979 publicó el libro Sant Sadurní de Noya? Toponímia. Contribució al seu estudi. Basado en estudios propios iniciados en el año 1974, este libro refleja el afecto a su tierra y demuestra que los aspectos humanísticos también se encuentran en el ámbito científico.

Fue una persona ampliamente reconocida por sus méritos profesionales y por su buenhacer y seriedad. Por este motivo, en reconocimiento y gratitud a su dedicación al colectivo farmacéutico, el día 10 de abril de 1981 los farmacéuticos titulares de Catalunya le rindieron un homenaje que se materializó en la sala de plenos del ayuntamiento de Sant Sadurní d’Anoia. En este acto, se le hizo entrega de  la medalla de bronce del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España y también el diploma de Colegiado Distinguido del Col·legi Oficial de Farmacèutics de la provincia de Barcelona. Asistieron al acto numerosas personalidades, entre ellos, Ernesto Marco Cañizares, presidente del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos de España, Dr. Ricardo Granados, decano de la Facultad de farmacia de Barcelona, Francesc Borrell, presidente del Col.legi de Farmacèutics, presidente de la Reial Acadèmia de Farmàcia de Barcelona, Dr. Ramón San Martín Casamada, Carles Querol, alcalde de Sant Sadurní y otros. El Dr. Ramón Jordi González pronunció el discurso de homenaje.

Narcís Viader Escayola (1884-1968)

F51. Narcis Viader EscayolaHijo de Antoni Viader Janer y Concepció Escayola, nació en Sant Sadurní dAnoia en el año 1884. Se licenció en Farmacia en la Universidad de Barcelona en 1907 y recibió el título al año siguiente.

Colegiado en el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona con el número 451. Continuador de la farmacia de su padre, muy conocida por la antigüedad y porque era la única en un amplio territorio que preparaba fórmulas magistrales. Fue alcalde de Sant Sadurní, nombrado como tal el día 27 de mayo de 1927 por la Unión Patriótica durante el directorio militar de Primo de Rivera. Dimitió por razones profesionales el 7 de noviembre de 1928. Un año más tarde, el 27 de enero de 1929, fue nombrado Inspector Farmacéutico Municipal, actividad profesional que ejerció en Sant Sadurní d’Anoia hasta su jubilación.

Era un hombre muy inteligente, de perfil claramente estoico, cartesiano y de fino humor inglés. Humilde, contenido, ahorrador, de fino oído, amante de la música clásica y de las novedades tecnológicas. No perdía nunca la calma y era una persona muy bien valorada por todo el mundo.

Siempre muy dispuesto a ayudar a la población, en el año 1899 fundó con unos compañeros, entre ellos, su tío Antoni Escayola Font, la Sociedad Anónima la Eléctrica del Noya ubicada junto al río Noya, cerca de Can Codorníu, con el objetivo de proveer de electricidad a la población de Sant Sadurní.

Durante el conflicto entre los Rabassaires y los propietarios agrícolas, se puso de lado de los primeros al ver legítimas sus aspiraciones, tratando con justicia a los campesinos que cultivaban sus tierras. Era de mentalidad librepensadora como  su padre Antoni.

Al acabar la guerra civil, algunos propietarios terratenientes locales lo  denunciaron y lo acusaron de rojo y fue encarcelado en Vilafranca del Penedès durante un breve tiempo hasta que otros propietarios abogaron a su favor y fue puesto en liberad. La historia se repite y, al igual que su bisabuelo Antoni Viader y Payrachs, fue injustamente condenado.

Generoso con sus convecinos, cedió al ayuntamiento dos casas de su propiedad en la calle Hospital (nº 25 i 27) para derribarlas y poder abrir un paso para unir la calle Esglesia y la calle Sant Pere. Desde entonces, esta nueva calle lleva su nombre.

Fue uno de los fundadores del Circulo del Noya, del Ateneu Agrícola (1911) y del Centro Agrícola que años más tarde, finalizada la guerra civil, pasaría a denominarse Centro Nacional, hoy, el Centre. Durante un  corto tiempo, fue también  juez de paz.

Sus inquietudes profesionales y el deseo de complementar la dispensación de medicamentos, con el diagnóstico clínico, le llevaron a iniciar los análisis clínicos. En aquella época no eran pocas las patologías derivadas del consumo de agua no potable. De modo que la analítica de aguas ocupó buena parte de la actividad. Fundó el laboratorio en 1910. En aquella época la bioquímica clínica era muy incipiente y se realizaban muy pocos análisis de sangre. Básicamente, se analizaba la leche materna y orina. Lo más significativo de la época eran los análisis microbiológicos. Narcís, realizaba análisis de seroaglutinaciones (método de Widal) para detectar la presencia en suero de un enfermo, el bacilo de Eberth (Salmonella Typhi y los serotipos paratyphi A y B) causantes de la fiebre tifoidea y también para la detección de las fiebres de malta mediante seroaglutinación frente al bacilo Brucella Melitensis.

Fue uno de los iniciadores de la preparación de medicamentos envasados, la cual requirió el estudio de la forma farmacéutica y los principios activos más adecuados, la presentación, la distribución y los precios, entre otros. Registró y patentó los medicamentos Ferroarsenucleicol, en junio de 1914, Arnugol en diciembre de 1916  el cosmético Myrapol en noviembre de 1943. De todos estos medicamentos se conservan en el museo los registros y las patentes.

De estos medicamentos se debieron vender muchas unidades si tenemos en cuenta los pedidos de tapones de corcho y de frascos de vidrio que encontramos en el registro de compras de la farmacia de aquellos años. También se encargó de hacer publicidad pues hemos encontrado, en diciembre de 1913, la compra de 5000 tarjetas postales de Ferroarsenucleicol.

Viader Escayola tuvo siempre un espíritu benevolente y de ayudar a la gente. Profesionalmente, colaboró con el colectivo farmacéutico en 1933 actuando en el colegio de farmacéuticos como vocal segundo de la Junta Directiva durante la presidencia de Joan Morell. Después, constituida la delegación barcelonesa del Col.legi de Catalunya, continuó en la Junta, en esta ocasión como secretario y posteriormente, como vocal primero, hasta el 16 de julio de 1935 en que dimite toda la junta.

Es en esta año que se instaura en el estado español el Cuerpo de Inspectores Farmacéuticos Municipales (IFM). La misión de éstos era dispensar los medicamentos para las familias pobres, efectuar los análisis prescritos por los médicos de la Beneficencia, realizar la función inspectora analítica de alimentos, condimentos y utensilios, dirigir la desinfección y desinsectación de locales y ropas, etc.

El 21 de diciembre de 1949 se constituyó la Ayuda Mutua de San Sadurní de Noya que tenia como finalidad atender el suministro gratuito de Dihidroestreptomicina y Cloromicetina para los enfermos afectados de meningitis tuberculosa y de fiebre tifoidea, respectivamente. Fueron beneficiarios todos aquellos ciudadanos, que eran titulares de la Libreta de Racionamiento y además, los afectados por meningitis tuberculosa que eran declarados pobres, gozaban de un subsidio diario de entre diez y veinticinco pesetas durante el tratamiento. Los mutualistas contribuían con una aportación de 50 céntimos mensuales que se hacían efectivos al retirar el racionamiento.

A partir del primero de julio de 1957 finalizó la ayuda para la meningitis y se inició la ayuda para  la fiebre Melitensis o de malta. Viader Escayola forma parte de la Comisión Permanente en calidad de “Asesor Técnico” por su  condición de farmacéutico titular. Esta mutua asistió a un total de 56 enfermos en un periodo de 6 años y medio.

Antoni Viader Janer (1835-1910)

Antoni Viader Janer2Hijo de Narcís Viader Seguí y Josefa Janer Mascaró, Antoni fue quien continuó con la farmacia en Sant Sadurní dAnoia.

Se casó con Teresa Escayola Font, hija de un notable médico de Sant Sadurní, Josep Escayola Ferrer. Esta murió y Viader Janer se casó de nuevo, esta vez, con Concepció Escayola, hermana de su primera esposa. Del primer matrimonio nació María Viader Escayola y del segundo matrimonio nació Narcís, el siguiente farmacéutico de la familia. Murió en Sant Sadurní, en 1910, a los 74 años.

Obtuvo el título de bachillerato examinándose en la facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona el 24 de septiembre de 1851, a los 15 años.

El día 3 de junio de 1857, a los 21 años, obtuvo el título de farmacéutico también en la Universidad de Barcelona. Como consecuencia de la aplicación de la Ley de Bases de 17 de julio de 1857, conocida como Ley Moyano, en referencia al ministro de Fomento Claudio Moyano Samaniego, tuvo que realizar otro examen de la misma licenciatura frente al Ministerio de Fomento en mayo de 1858 y le fue otorgado otro título de licenciado en Farmacia.

De joven, formó parte de una organización de matiz liberal y en el año 1869 fue síndico del Ayuntamiento de Sant Sadurní y desde septiembre de 1873 a marzo de 1874 fue alcalde. Eso ocurría durante la Primera República Española en un momento crítico para Sant Sadurní, ocasionado por el estado de sitio a que le sometieron las tropas carlinas. Su dimisión fue debida a la tercera guerra Carlina, dado el agravamiento del conflicto, y optó por trasladarse a vivir a Barcelona. Al finalizar el conflicto armado regresó a Sant Sadurní y en 1879 fue nombrado interventor del ayuntamiento, para dos años más tarde (1881), ser nombrado primer teniente de alcalde. Otra vez interventor en 1885. Finalmente, de julio de 1895 a julio de 1897 fue alcalde. Durante su mandato se construyó el campanario del ayuntamiento. En 1887 presidió el Casino Sadurninense.

Además de ser una persona muy comprometida política y socialmente, destacó por  sus inquietudes científicas y profesionales.

Lo más significativo de este farmacéutico fue su destacada participación en el primer Congreso Médico-farmacéutico regional que se celebró en Valencia los días 26 a 31 de julio de 1891. En este congreso, organizado por el Instituto Médico Valenciano, participaron personajes relevantes de las ciencias médicas, destacando el doctor Santiago Ramón y Cajal, quien en este congreso expuso el principio de La polarización dinámica de las neuronas, según la cual, la excitación nerviosa se propaga desde las dendritas al axón.  Recordar, que don Santiago recibió por este trabajo, el premio Nobel de Medicina en 1906. Antoni Viader Janer presidió en este congreso la Sección de Farmacia y Ciencias Auxiliares en representación del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona y presentó el Proyecto de Reglamento para el ejercicio de la profesión farmacéutica, el cual realizó en colaboración con otros compañeros. Parece ser que en aquella época había un cierto desconcierto en la profesión provocado principalmente por el intrusismo, la mala praxis y la falta de ética profesional. A este congreso le acompañó su hermano Lluis.

El objetivo de este proyecto fue ordenar y reorganizar el ejercicio de la profesión proponiendo una serie de medidas que constituyeron las bases de la actual legislación farmacéutica. Concretamente, se propuso la necesidad de acreditar la titulación ante el alcalde de la población donde se deseara ejercer como farmacéutico, la colegiación obligatoria, la prohibición de connivencia con médicos y veterinarios y la prohibición de que un farmacéutico tuviera más de una  farmacia.

Por cuanto se refiere al aspecto corporativo, es menester destacar que fue fundador y vocal de la primera junta de gobierno de la Asociación Médico-Farmacéutica del partido judicial de Vilafranca del Penedès, que se constituyó el día 1 de diciembre del año 1897. Como dato curioso de esta organización, se dice en el artículo 6º de sus estatutos, que el cargo de tesorero recaiga en un farmacéutico. También, que en caso de muerte de alguno de los socios contribuirán todos los demás aportando 5 pesetas cada uno y el total recaudado será entregado a su viuda o a  sus legítimos herederos.

Conservamos bastantes de los libros que utilizó para sus estudios, algunos de ellos con sus iniciales, A.V.J, grabadas en el lomo. Entre ellos, destacamos sus apuntes manuscritos de la asignatura de Botánica cursada en el segundo año de Farmacia, de 1853 a 1854, un volumen de casi 700 páginas escrito con pluma de gallina. También se conserva Historia Natural de las Drogas Simples publicado en 1851, en cuatro tomos, y la quinta edición de la Farmacopea Española del año 1865 que utilizó en la su farmacia.

La farmacia en aquel entonces no disponía de electricidad, y una lámpara de petróleo proporcionaba la única escasa luz hasta que Antoni Viader compró a Rafael Piñol, de Barcelona, el 17 de noviembre de 1899 una lámpara de tres luces eléctricas. Como curiosidad, le costó esta primitiva lámpara 42,50 pesetas. La primera factura de luz, correspondiente a enero de 1900, ascendió a 9 pesetas. A lo largo de mucho tiempo, casi cada mes, era el mismo importe, pero en algunos, había una deducción del 10% o del 25% por no haber suministrado luz de manera continuada.

Sabemos muchas cosas de la época gracias a dos libretas en las que cuidadosamente anotaba todos los gastos de la farmacia. La primera cubre el periodo enero 1878 a diciembre 1897 y la segunda de enero 1898 a diciembre 1924. De este modo, hemos podido conocer que sus primeros proveedores de materias primas farmacéuticas y de medicamentos fueron  desde mediados de 1882, La Sociedad Farmacéutica Española, a partir de 1895, la Asociación Médico-Farmacéutica del Panadés, apareciendo en febrero de 1897 como nuevo proveedor, el laboratorio Uriach y Cia. En 1903, La Sociedad Española de Especialidades Farmacéuticas, en Tortosa, Salvador Andreu aparece en  julio de 1903 junto a Dr. Antonio Viladot. Antonio Serra, en 1905. Los rasgos grafológicos, es decir, su letra y la tinta nos han ayudado a datar diversos frascos del museo. Todas sus anotaciones están en castellano. No obstante, las libretas de control y seguimiento de las labores agrícolas están en catalán.

Viader Janer inició la preparación de vinos medicinales y de jarabes que inicialmente se vendían a granel. En el museo se conservan algunos frascos que contienen todavía sus vinos.

Disponemos en nuestro archivo de una de las diversas libretas con que este notable Viader llevaba todo el control de los viñedos y de este modo, hemos podido conocer los rendimientos de las viñas, los tipos de vino elaborados, las cantidades obtenidas en cada año, características de las cosechas, etc.

En la biblioteca tenemos los dos tomos de la obra Tratado de Farmacia Operatoria, de Raimundo Fors Cornet, farmacéutico y catedrático de dicha asignatura en el Colegio Nacional de San Victoriano en Barcelona, publicados en 1841.

En dicho libro, se dedica un generoso espacio a la técnica de preparación de vinos medicinales también llamados enolatos. Sin duda, Viader Janer siguió esos métodos utilizando como vino base los que el mismo preparaba en su bodega.

La casa solariega de los Viader en Sant Sadurní tenía, y tiene todavía, la farmacia en la calle Hospital y por detrás abre a la calle Sant Antoni en donde había la bodega. Se elaboraban vinos blancos, tintos, generosos, rancios, añejos y mistelas. La elaboración de estos vinos continuó hasta su nieto Narcís Viader Font quien cerró la bodega en 1964 al darse de alta como socio y fundador de la bodega cooperativa Covides, en Sant Sadurní.

Narcís Viader Seguí (1801-1877)

F19.-Narcís-Viader-Segui-pet.jpgNatural de Girona, hijo del ilustre médico Josep Anton Viader Payrachs, fue el primero de los farmacéuticos del linaje. Estudió la carrera en Barcelona y al terminar compró en Sant Sadurní d’Anoia, la farmacia de la viuda de Mateu Millet Ros, farmacéutico, situada en la calle Església número 3. Posteriormente, la trasladó a la calle Hospital número 4 donde todavía la encontramos en la actualidad, si bien ya no conserva nada de la época.

Fruto del matrimonio con Josefa Janer Mascaró nacieron ocho hijos, de los cuales Lluís, Eduard y Antoni serán farmacéuticos, pero solo Antoni continuará con la farmacia de Sant Sadurní. Josep, médico, ejercerá en la vecina ciudad de Martorell después de licenciarse en junio de 1861 en la Facultad de Medicina de Barcelona. Lluis y Eduard se establecieron en Barcelona.

Como se ha dicho, cursó sus estudios en Barcelona en el Real Colegio de Farmacia de San Victoriano, el cual fue creado el 23 doctubre de 1815. Como curiosidad histórica, cabe decir que en aquella época no existía la Facultad com tal, o al menos, como fue estructurada posteriormente.

Su título de farmacéutico fue expedido por el Regius AC Supremus Pharmaciae Facultatis Senatus, firmado en Madrid el 14 de septiembre de 1825, donde consta que cursó Farmacia en la Facultad de Barcelona. Este título, escrito íntegramente en latín, nos transporta a la singularidad religiosa y social de la época. (Puede verse el el Arxiu Viader)

Tiene también otro título, el de la Real Junta Superior Gubernativa de Farmacia de fecha 25 de febrero de 1826 en Madrid.  El texto del segundo es parecido al del primero exceptuando que en el primero se hace mención expresa de las asignaturas de las que se examinó: Lógica, matemáticas, historia natural, físico-química, materia farmacéutica y farmacia experimental. Según consta, el examen fue en latín.  

Ambos títulos académicos, conservados en perfecto estado, son los más antiguos de los que disponemos de los Viader. Por la singularidad del contenido reproducimos a continuación el texto del título de 1825:

Por cuanto Don Narciso Viader Seguí Bachiller en Farmacia natural de la Ciudad de Gerona, Diócesis de la misma, de edad de veinte y cinco años, estatura regular, color blanco, pelo castaño claro, nariz regular y ojos garzos habiendo acreditado legalmente las circunstancias que se requieren para revalidarse en la Facultad de Farmacia, fue examinado en las materias teóricas y prácticas de ella por los Catedráticos Examinadores del Real Colegio de dicha Facultad de San Victoriano de Barcelona, quienes le aprobaron por haber satisfecho cumplidamente a las preguntas que se le hicieron, y prestó despues ante los mismos Examinadores juramento de defender el Misterio de la Purísima Concepción de la Virgen María Nuestra Señora, ser fiel al Rey N.S., enseñar y sostener la doctrina del Concilio de Constanza contra el Regicidio, la soberanía de S.M. y los derechos de su corona, no haber pertenecido ni haber de pertenecer jamas á sociedades secretas proscriptas por las leyes, usar y ejercer bien y fielmente dicha Facultad, guardar sigilo en los casos concernientes y dar de limosna á los pobres las medicinas que pudiere: Por tanto, en uso de la autoridad que S.M. concede exclusivamente á la Junta por Real Cédula de cinco de Febrero de mil ochocientos y cuatro, da licencia y facultad cumplida al referido Don Narciso Viader Seguí para ejercer libremente la Farmacia y todos los casos y cosas á ella tocantes y concernientes, y establecer botica pública en cualquiera de las Ciudades, Villas y lugares de los dominios de S.M. En consecuencia, de parte del Rey nuestro Señor exhorta y requiere á cualesquiera Jueces y Justicias dejen y consientan al expresado Don Narciso Viader Seguí usar y ejercer la Facultad de Farmacia, sin permitir que en ello se le ponga impedimento alguno; antes bien le guarden y hagan guardar y cumplir las honras, gracias, exenciones y prerogativas que como á Licenciado en Farmacia le corresponden y le deben ser guardadas con arreglo á las leyes. Y declara que el susodicho ha pagado el derecho de la media anata. Por lo cual libra y firma el presente Título, sellado con su sello, y refrendado por su secretario, en Madrid a veinte y cinco de febrero de mil ochocientos veinte y seis.

Firmado por Dr. D. Agustín José Mestre, Dr. D. Gerónimo Lorenzo, Dr. D. Plácido Brihuega Region y Dr. D. Arsenio García y Ordoñez.

*Nota: En la época no se conocía todavía la fotografía y era necesario hacer una breve descripción física del titular. Se ha transcrito exactamente el texto en el que se observan diferencies ortográficas respecto del castellano actual.

La anata o media annata era un impuesto instaurado en el año 1631 que grababa los cargos públicos y las concesiones o beneficios remunerados por la corona obligando al beneficiario a pagar la mitad de los beneficios correspondientes al primer año.

También se conservan en la Biblioteca Viader algunos de los libros con los que estudió Narcís Viader Seguí. Uno de ellos es el Examen de Boticarios de Fray Estevan de Villa y un ejemplar de la Pharmacopea Hispana Editio Quarta del año 1817 escrita en latín.

Otros libros conservados también en la biblioteca son la Farmacopea Universal del año 1829, escrita en castellano y editada en cuatro volúmenes, el Tratado de Farmacia Operatoria del año 1841 en dos volúmenes, el Tratado completo de Tocsicología  publicado en 1845 editado en cuatro tomos, el Tratado de la Análisis Química del año 1828 y el Tratado de Química Elemental del año 1839 compuesto por seis tomos. También Nomenclatura Farmacéutica y Sinonimia General de Farmacia y materia médica de 1826, en dos tomos y Nuevos Elementos de Botánica y de Fisiología Vegetal publicado en 1839 en dos volúmenes y Manual del Farmacéutico de 1827. Como obra más importante cabe destacar el Diccionario de las Ciencias Médicas cuyos 38 tomos se publicaron entre 1821 y 1826 por la reconocida imprenta de don Mateo Repullés, de Madrid. También se conserva un ejemplar de la Farmacopea Francesa traducida al castellano por el famoso doctor Manuel Jiménez, editada en Madrid en el año 1840. Viader Seguí era pues, un farmacéutico muy atento a las novedades científicas y a cultivar el conocimiento de las ciencias.

Viader Seguí puso en práctica un sistema que en la época se extendió en algunas farmacias, que consistía en el establecimiento de las llamadas “conductas o igualas”, que eran contratos de intercambio de bienes. En el Arxiu Viader conservamos dos de los libros de conductas de la farmacia de Viader Seguí gracias al cual se ha podido saber que los agricultores y la gente de oficios no solía pagar los medicamentos mediante moneda sino a cambio de los productos que obtenían en el campo o a cambio de transporte de mercancías, reparaciones, etc.

Josep Anton Viader Payrachs (1756-1816)

Del matrimonio entre Josep Viader Arbill y Julita Payrachs, nace Josep Anton Viader Payrachs el 22 de octubre de 1756 en Santa Coloma de Farners, Girona.
Estudió medicina en la histórica Universidad de Cervera donde se licenció en 1780. Interesante, imaginar el viaje desde su casa natal hasta la citada universidad. Cuatro años mas tarde, en 1784, se instaló en Girona en la calle Nou del Teatre para trabajar en el Hospital General de Santa Catalina, de esta ciudad.
En 1785 fue nombrado socio de la Academia Médico-Práctica de Barcelona e Inspector General de Epidemias para el Corregimiento de Gerona. Este mismo año publicó el libro Discurso medico-moral de la información del feto por el alma desde su concepción y administración de su bautismo, el cual fue editado por la imprenta de Narciso Oliva en Girona. La obra pone en evidencia su catolicismo y, según muchos expertos, la influencia del benedictino Fray Gerónimo Feijoo. Obra escrita con gran aportación de datos anatómicos y una extensa bibliografía que sorprende por como conseguirla en aquellas épocas. Se sumerge en un terreno muy complejo defendiendo la causa de administrar el sacramento del bautismo no solo a los recién nacidos sino también a los nacidos con deformaciones, minusvalías, etc. por ser también hijos de Dios. De esta particular obra se guarda un ejemplar en la Biblioteca Viader.

En 1786 ocupaba los cargos de Primer médico del Hospital General de la ciudad y de su Corregimiento y de la Real Casa de Hospicio y Misericordia.
En el año 1787 se casó con Francesca Coll, hija de un comerciante de Camprodón la cual murió poco tiempo después. Cuatro años mas tarde, el 14 de febrero de 1791, se casó de nuevo, esta vez con Maria Eudalda Seguí Sastre, hija de un abogado de Ripoll. Fruto de este matrimonio nacieron Salvador en 1792, Josep en 1795, Narcís en 1801 y Eudalda, de la cual no tenemos referencias sobre su fecha de nacimiento. Salvador siguió la tradición del linaje y se licenció en medicina en 1814. Se doctoró posteriormente en la universidad de Montpellier. Su tesis doctoral trató sobre un tema muy avanzado en la época: De l’influence des climats sur l’homme.
Narcís se inclinó hacia el estudio de Farmacia, y con él se inició una nueva rama de las ciencias de la salud en el linaje.
En 1791 consta como “soci intim” de la Real Academia de Medicina de Barcelona.
Era médico militar y en el año 1794 publicó en formato de libro el compendio de dos informes (1793 y 1794) que redactó y envió a D. Mariano Martinez de Galinsoga, Protomédico General de los Reales Ejércitos, con referencia a la situación higiénica de los enfermos militares ingresados en Girona y de la posible incidencia sobre el resto de habitantes de la ciudad. Este libro, Reflexiones sobre las enfermedades que afligen las tropas del Real Ejército del Rosellón, fue publicado por la imprenta Antonio Oliva, en Girona. Informe de importante valor médico por cuanto en él intentaba explicar la etiología de las enfermedades, su propagación y los medios de curación. Por sus escritos queda manifiesto el desconocimiento que había en la época de los microorganismos causantes de tantísimas enfermedades. Al parecer en este siglo, tampoco se conocían los mecanismos de contagio y Viader Payrachs apuntó la diferencia entre las enfermedades contagiosas y las que no lo son. Definió el contagio por vía humoral, halitosa y la inoculación. Cita la presencia de un “Principio séptico disperso por la atmósfera” y añade: “…pero es difícil averiguar cual sea aquel principio séptico que induce la enfermedad. Los médicos más exercitados han confesado en esta parte, su ignorancia”.
Explica los remedios que utilizaba y decía que no era necesario atajar la fiebre cuando se producía, dado que “la fiebre es un empeño de la Naturaleza para sacudir la causa morbosa”. Lo fundamental era “arrojar todo lo perjudicial mediante sudor, orina, vómitos, expectoración», etc. es decir, se remitía a las propuestas formuladas por Hipocrates que todavía eran vigentes después de 22 siglos!!
Explicados sus remedios a base de oximiel (agua, miel y vinagre), quina, alcanfor, almizcle, antimonio, opio, vejigatorios, sanguijuelas (solo en casos extremos) y otros, sentenciaba: “Los he curado siempre que he sido llamado a tiempo, que la causa morbosa no haya sido absolutamente superior a las fuerzas de la Naturaleza y que no hayan acontecido otras faltas”.
A falta de conocer los antibióticos, utilizaban los antipútridos, básicamente, ajenjo, vinagre y quina.
Recomendó a Martinez de Galinsoga, el establecimiento de una imprescindible red hospitalaria para atender a los enfermos y heridos lo antes posible, pues durante el transporte al hospital de Girona muchos fallecían. También, que no se utilizaran los mismos carros que habían transportado enfermos hasta el hospital para después devolver al campo de batalla a los curados, pues frecuentemente volvían a enfermar. En aquella época no se practicaba la desinfección y sorprendentemente ni siquiera era obligado que los cirujanos se lavaran las manos antes de practicar una intervención. No fue hasta finales del XIX en que Lister (1827-1912) inició la desinfección de suelos de quirófanos y del instrumental, con fenol.

También este año, publica Dissertatio medico-legalis supra verum contrahentes, physice, habilitansi modum and matrimonii validate; parochis medicis, chirurgis, theologis, canonistis et iuris civilis professoribus, tum saecularisbus, tum ecleciasticis, utilisima.(44 pag. imprenta Oliva, Girona).
Cuatro años mas tarde, en 1798, juntamente con otro médico, de nombre  Gelabert, redactó un informe sobre el estado de unas partidas de trigo y del control sobre la venta de ropa usada, con el objeto de evitar la propagación de enfermedades y establecer una defensa sanitaria para impedir que se produjeran contagios debido al comercio costero de la época.
En 1802 era Protomédico del Corregimiento de Gerona y Figueras y pronunció en la Academia Médico-Pràctica de Barcelona, un discurso titulado Reflexiones sobre la hidrofobia y en 1803 publicó el libro La facultad de medicina vindicada editado por la imprenta de Fermín Nicolau, en Girona.
Cinco años mas tarde, en febrero de 1808, tuvo lugar el inicio de los Sitios de Girona como consecuencia de la invasión napoleónica y Josep Anton Viader Payrachs fue nombrado por el mando militar, director del Hospital General de Santa Catalina, de Girona, médico inspector de la Intendencia de la Alta Catalunya e inspector de epidemias del Departamento del Ter.
Viader Payrachs, de ideas progresistas y afrancesado, tenia un gran celo en su profesión y con frecuencia se quejaba a las autoridades porque no cumplían las recomendaciones que le habían sido solicitadas. En este sentido, el 14 y el 16 de abril de 1809 entregó al alcalde dos informes de los cuales transcribimos:
“.…tengo expuesto que no se entierren los cadáveres dentro de las iglesias, y con todo, todos los días se practica lo contrario; tengo expuesto la limpieza de las casas, calles, cuarteles y cárceles y bastaría que V.S. presenciase la hediondez del piso más alto del Hospicio para asegurarse que no se cumple con todas sus partes dicha idea: He propuesto que se hiciese la limpieza de parte de noche, o muy temprano a la madrugada y se efectúa a las 8 y a las 9 de la mañana”.

Esta desesperada situación lo llevó al desánimo y consecuentemente a
colaborar posteriormente con los franceses para frenar la elevada pérdida de vidas humanas.
A principios de siglo la población de Girona sufría una gran miseria que tuvo como consecuencias el hambre y la proliferación de enfermedades. Según relata Viader Payrachs, diarrea, sarna, disentería, parasitosis, vermes intestinales, fiebres, viruela, etc. Por este motivo, junto con el doctor Nieto Samaniego, en el año 1809 informó al ayuntamiento, en el mes de octubre, sobre la necesidad de adoptar como alimento la carne de caballo. En noviembre, a poco tiempo de la capitulación de la ciudad, le informaron del grave estado de salud del general Mariano Álvarez de Castro quien falleció en enero de 1810 en el castillo de Figueras, al parecer por un supuesto envenenamiento.
En el año 1810, después de la rendición y siendo Girona ciudad conquistada, publicó  otro libro titulado Memoria sobre las enfermedades que han afligido a los moradores y guarnición de esta plaza de Gerona y demás pueblos de su departamento: desde junio de 1808 hasta últimos de febrero de 1810, editado por la imprenta de Vicente Oliva en Girona (40 pag. 4º). Este libro lo dedicó al general Augereau quien consiguió rendir la ciudad de Girona. El 13 de marzo de 1811 se creó la Comissió de Salut formada por tres miembros y un secretario, bajo su presidencia. Completaban la comisión el doctor Viñas, maestro en cirugía, y el farmacéutico Rosés.
Fue en estos años, concretamente en 1796 en que el británico Edward Jenner descubrió la vacuna contra la viruela. La primera vacuna que hubo en el mundo gracias a la cual se salvaron millones de europeos.
Napoleón Bonaparte en 1805 ordenó vacunar a las tropas en Francia. Lógicamente, sería a través de los conquistadores que la vacuna llegó a Girona. Formó parte del Comitè de Vacunació que se creó en el año 1813 para difundir la vacuna contra la viruela.
Un año más tarde, en julio de 1814, después de la retirada de los franceses y habiendo conseguido la ciudadanía francesa, lo detuvieron y lo encarcelaron para juzgarlo como afrancesado. No fue hasta marzo de 1815 que no recuperó la libertad pero le confiscaron todos sus bienes y propiedades, los cuales fueron devueltos a su esposa el día 1 de diciembre de 1816.
Publicó también un trabajo de tipo filosófico: Du danger des mots qui exprimen les forces vitales. Dominaba perfectamente cuatro lenguas, hecho muy poco habitual en la época: Catalán, castellano, latín y francés.
Viader Payrachs fue ante todo un médico higienista en una época en que bien poco sabían de microorganismos patógenos. De hecho, el conocimiento de la microbiología se inicia cuando Robert Koch (1843-1910) descubre el bacilo de la tuberculosis en 1882 y el del cólera en 1883 gracias, entre otras cosas, a poder disponer de los primeros microscopios.
Murió en Ripoll (Girona) el 26 de mayo de 1816 donde  vivió los últimos años de su vida en un delicado estado de salud y sin su esposa y sus hijos, los cuales después de la guerra regresaron a Santa Coloma de Farners.
Se considera a Josep Anton Viader Payrachs el paradigma del médico vitalista catalán de la Ilustración y figura en todos los anales de la historia de la medicina española

Josep Viader Arbill (1726-?)

Fruto del matrimonio entre Josep Viader Fàbregas y Narcisa Arbill nació en 1726 en Santa Coloma de Farners el segundo médico de este linaje, Josep Viader Arbill. Trabajó como médico en esta población gerundense y adquirió diversas fincas en Santa Coloma de Farners y sus  alrededores; Mas Esparver, Mas Viader, Mas Patrinxo y dos casas, una de ellas en la  calle Hospital y otra, en el vulgarmente llamado, Carrer Viader. Era una época en que solo una parte muy escasa de la población sabía leer y escribir. Escribían solamente los médicos, los boticarios y los fedatarios públicos, amén de los clérigos. Con el paso de los años y las guerras se perdieron los pocos documentos que debían de haber. Solo algunas escrituras notariales nos han permitido conocer algunos detalles.

Josep Viader Fàbregas (1680-?)

Primero de la dinastía, nace en Santa Coloma de Farners el año 1680. Hijo de Pau Viader Pagès y N. Fàbregas Bofill, de los cuales casi no tenemos información. De Josep tampoco se dispone de muchos datos ya que buena parte de los archivos que se podían consultar han sido total o parcialmente destruidos por sucesivas guerras.
Vivió y ejerció su profesión en la ciudad donde nació. Se casó con Narcisa Arbill, con quien  tuvo su único hijo, Josep Viader Arbill (5).